Guerra a las tendencias

Cuando alguien dice que soy «fashion» me suben las transaminasas, se me altera el ciclo menstrual y tiro al contenedor de residuos biológicos las últimas reservas de fé en la humanidad que tenía guardadas para poder sobrevivir en sociedad. Me insultan en la cara y tengo que dar las gracias. Nadie entiende nada. Yo no puedo más.

Estaba buscando en Google la definición de «ser fashion» y acabo de encontrar Los 10 mandamientos de la moda para ser una fashion victim . No puedo estar más horrorizada:

1- Amarás a Amancio (Ortega) sobre todas las cosas
2- No tomarás el nombre de la moda en vano
3- Santificarás las tendencias

(…)

Mejor no sigo por aquí. Y no, no soy «fashion». Cuidar el planeta no es «ser fashion». Ser creativ@ no es «ser fashion». Ser feminista no es «ser fashion». Ser blogger no implica «ser fashion». Consumir moda sostenible es lo contrario de «ser fashion».

La fast fashion nos atrapa, nos absorbe y nos obliga a consumir sin parar. Y lo hace sibilinamente, a través de las tendencias. La moda rápida no para de producir ropa para poder vender más, de tal manera que si en los años 90 las marcas sacaban 4 temporadas anuales que coincidían con las estaciones del año, actualmente multinacionales de la fast fashion (como una que yo me sé que empieza por Z y termina por A y otra cuyas iniciales son H&M punto) producen hasta 52 colecciones anuales y las tiendas se inundan de nuevas prendas cada semana para que los consumidores aborregados sintamos que la ropa que habíamos comprado la semana anterior ya está desfasada y necesitemos tener los nuevos diseños no sea que no estemos a la moda esa semana. Cada vez que entramos en la tienda queremos ver algo nuevo poruqe nos han convertido en consumidores adictos. Adquirir nuevas prendas de moda es sinónimo de felicidad y la velocidad a la que vivimos repercute en nuestros hábitos de consumo porque lo que ayer estaba a la moda hoy es puro desfase. Ese es el juego, la rotación de colecciones: crear sin parar nuevas líneas de producto basadas en las nuevas tendencias y sustituirlas con rapidez para que la rueda no pare nunca jamás. Imprescindible (des)equilibrar el mercado: producir más para que consumamos más para vender más. O dicho de otra manera: crear yonquis de las tendencias y reventar el planeta. Escandaloso. La ONU califica la industria del fast fashion de ‘emergencia medioambiental’ y bla bla bla, que sí que ya sé que lo sabes pero, ¿sabes también que te están manipulando?

la industria de la moda conoce muy bien los patrones de conducta que le ha enseñado el marketing de consumo. Es lo de siempre, se apoderan de nuestras mentes haciéndonos creer que vamos a realizarnos como personas a través de la compra. Nos han convencido de que para ser más felices tenemos que adquirir más ropa y seguir las tendencias al ritmo vertiginoso que nos impone la fast fashion. Y aunque pensamos que la ropa en las grandes marcas de consumo es muy barata, adquirir prendas sin parar implica costes enormes: el coste social (explotación laboral de l@s trabajador@s del sector) el coste medioambiental (explotación de recursos del planeta y contaminación) el coste económico y consiguiente derroche de tu dinero porque aunque el precio de la ropa es muy bajo, adquieres ropa muy a menudo, no te la pones ni 5 veces y además la calidad de las prendas es pésima. ¿Conoces el principio de rentabilidad? el principio de rentabilidad o ROI (Return of Inversion) se calcula dividiendo el precio de la prenda entre el número de puestas por lo que una prenda de 7 euros puede ser más cara que una de 80 si te la pones solo una vez y la de 80 te la pones 12 veces. Correr desgañitada a Zara a comprar los shorts que acabas de ver en Instagram a la influencer Periquita, no te hace ser más feliz al menos a medio y largo plazo. El consumo de tendencias puede proporcionar un sentimiento de satisfacción durante unos días pero es una ilusión efímera y superficial que se desvanece porque no te define. Y lo más aterrador: esto nunca termina porque después de una colección siempre aparece otra, las tendencias tienen fecha de caducidad pero nunca paran de nacer nuevas, por eso nunca se agotan. Estamos ante un ciclo de transformación continua y el consumismo no cesa jamás.

2- ¿Qué es una tendencia?

¿Qué es una tendencia? La tendencia es lo que una masa popular de gente llevará en un futuro muy próximo, una norma no escrita que existe entre las personas a la hora de elegir su ropa y salir a la calle. La tendencia es un estilo innovador y diferente, en ropa o complementos, que queda fijado en la mente del consumidor, a lo largo de un breve periodo de tiempo, en un lugar determinado. En el momento en que una tendencia se mantiene en el tiempo ya es obsoleta, es adoptada por la plebe y por lo tanto deja de ser tendencia. Las tendencias se originan en un pequeño grupo (Influencers) que empieza a vestir o a actuar de una manera determinada y genera un inconsciente colectivo. Las grandes marcas multinacionales aprovechan las tendencias para sacar sus colecciones y vender más. Las tendencias marcan el comportamiento de los consumidores de la moda y son la gasolina de la fast fashion, el leit motiv del consumismo, la excusa perfecta para producir más prendas, el argumento con el que las marcas te atrapan para obligarte a comprar sin cesar bajo la terrible amenaza de no estar a la moda.

Existen agencias (WGSN es la lider mundial) que se dedican a la predicción de tendencias. Es decir estudian la detección temprana de tendencias a través de la investigación de varios factores de comportamiento colectivo de la sociedad. Con estos procesos de investigación consiguen identificar las tendencias de los consumidores 4 años antes de que sucedan. Estas agencias revelan sus pronósticos, previo contrato de sus servicios a través de suscripciones, para acceder a la información detallada de distintas macrotendencias que las marcas y diseñadores aplicarán a sus colecciones.

3- Las tendencias de moda

El mejor antídoto para vencer la tentación de las tendencias es el estilo personal. Vamos con un símil muy simplón. imaginemos a la industria de la moda como una gran serpiente. Las serpientes pueden ser venenosas o no serlo ¿verdad? En este caso, la serpiente de la moda es venenosa, es decir, cuando muerde te inocula su veneno, que además de tóxico, es altamente adictivo: las tendencias. A través de ellas nos inyectan la droga que nos hace consumir moda. Cuando las serpientes pierden el veneno son bastante inofensivas pero en este caso, la serpiente de la moda nunca lo pierde, ni se agota porque las tendencias son infinitas, un recurso ilimitado que se genera con una rapidez increíble y no necesita tiempo de elaboración. Es el veneno lo que hace peligrosa a la serpiente, sin él, la serpiente no es nada porque no puede controlarnos. Es por esto que las tendencias marcan el comportamiento de los consumidores de la moda y nos hacen comprarla compulsivamente. Así está montada la fast fashion, un ciclo adictivo de consumo infinito. Vamos a imaginarnos ahora que existe un antídoto contra el consumo de tendencias ¿adivinas cual es?

Venga, piensa un poco.

¿En serio no lo sabes?

El mejor antídoto para vencer la tentación de las tendencias es el estilo personal. Consumir tendencias pasajeras no ayudan a construir un estilo personal, al contrario, desdibuja nuestro estilo y emborrona nuestra autenticidad. Seguir las tendencias nos uniforma y nos nos diferencia de la masa. Como dice Laura Opazo «Lo curioso es que tenemos más opciones que nunca para vestir y, sin embargo, lo hacemos más uniformados que nunca porque nos empeñamos en seguir las tendencias que masifica la industria low cost»

4- El estilo personal

Cuando nos vestimos, nos expresamos. El estilo que caracteriza a una persona se fundamenta en la apariencia física externa que se percibe a través de los sentidos y hace único a cada individuo. La ropa, el pelo, la forma de andar, el aroma o incluso la mirada, conforman ese algo intangible que define la imagen exterior que trasmitimos: el estilo personal

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Estilo y moda son conceptos que pueden confundirse pero son completamente diferentes. La moda va y viene, es pasajera. Las tendencias nacen y mueren, pero el estilo no, siempre está ahí. La moda está vigente durante un determinado período de tiempo. El estilo interpreta la moda y crea un signo que lo distinga del resto pero siempre permanece porque el estilo es independiente de las modas, es una actitud, es la manera en la que expresas tu personalidad con tu imagen a través de las prendas y accesorios. El estilo es nuestra marca, es una forma de ser recordados, de dejar nuestra huella. Habla por nosotros y nos define ante el mundo. ¿Qué ven cuando te ven?

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Desarrollar tu estilo, te permitirá crear una conexión entre tu identidad personal y tu imagen física porque el estilo es lo que decimos cuando no hablamos. Definirlo, pasa por interpretar la moda y crear un signo que lo distinga del resto.

Nuestra forma de vestir tiene que ser coherente con nuestro estilo de vida y personalidad porque la imagen externa tiene que coincidir con nuestra identidad a la vez que te representa e identifica tus valores. El estilo personal nos representa, es inherente a nosotros está dentro de nuestra esencia mientras que las tendencias son impuestas y exógenas.

Las tendencias nos hacen consumir de manera irracional y se trata, no tanto de obviarlas y demonizarlas, sino de ser conscientes que pueden empujarnos a compras innecesarias y a lucir una estética mediocre aborregada. Las tendencias pueden ser herramientas útiles para fomentar e incentivar nuestra creatividad al margen del consumo desenfrenado , es decir, que nos sirvan de vehículo e inspiración para crear nuevos outfits siempre con ropa de nuestro armario, con ropa prestada o con ropa de segunda mano. repite conmigo: nunca comprar por comprar. Consumo consciente, por favor, no nos dejemos manipular más por los intereses de la industria de la moda y hagamos prevalecer nuestro criterio.

Cuando tenemos un estilo personal definido, proyectamos una imagen más clara de quiénes somos. Trabajar en nuestro estilo personal es definirnos. Nuestro estilo es el reflejo de nosotros mism@s. Eres únic@ y por eso tu estilo debe de serlo también. Estamos transmitiendo nuestra esencia a través de las prendas que llevamos puestas ¿En serio quieres camuflarte en las tendencias para ser igual que los demás?

Iba a seguir escribiendo sobre el estilo personal pero mejor lo dejo para otro día y así os describo con tranquilidad los tips para construir el estilo personal. Y como la cosa da pa mucho, creo que también contaré cositas de la marca personal y la estrecha relación que mantiene con la moda sostenible.

Nos vemos pronto. Sed buenos. No compréis. No me seáis «fashion».

Outfit sostenible:

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