Mi blog, mi caos y la moda sostenible

(Voy a empezar haciéndome la chula con una expresión spanglish que acabo de aprender. Tengo que pedir disculpas, con la excitación de molarlo mucho, la he metido con calzador)

Me da cringe cuando me preguntáis de qué va mi blog.

(Para el que no lo sepa, “dar cringe” es lo que en Teruel viene a ser “dar cosica” o en el resto de España “dar grima”)

Pues sí, me da cosica porque no sé si lo preguntáis porque habéis leído algún post y sois incapaces de encontrar un hilo conductor coherente o porque os da una pereza terrible leerme y optáis por preguntarme antes que arriesgaros a perder dos minutos de vuestra mediocre existencia. Ninguna de las dos alternativas es demasiado prometedora así que voy a intentar olvidarlas porque luego me obsesiono con las cosas hasta transformarlas en marañas de pensamientos recurrentes primero y en dramitas terribles y muy tóxicos, después.

Aunque bien es cierto que volvemos a lo de siempre, ni yo misma puedo definir mi blog y supongo que eso no es bueno. La verdad es que mi SEO está de mí hasta el mismísimo coño porque dice que resulta misión imposible posicionarlo, no puede concretar la temática: no es un blog de lifestyle, no es un blog de viajes, no es un blog de moda, no es un blog de literatura, ni de música, ni tampoco de humor. No voy a ser redundante porque todo esto ya lo comentaba en el post Esto no es un blog de moda. Y como supongo que tampoco lo vais a leer, resumo: no me he fijado una meta ni un objetivo, soy una desubicada y esto significa que la gestión de mis capacidades estratégicas es nula y mi planificación, caótica y desastrosa… supongo que como mi orden mental. O sea, que escribo como vivo, por impulsos.

Pues mira por dónde, se me acaban de quitar las ganas de escribir. Procedo a colocar las foticos del reportaje del outfit de Vintalogy que por cierto, es increíblemente chulo y nada tiene que ver con todo esto.

Columpio Baggy Ana Alpuente
Plaza de Olavide, domingo 13,00 h. Los niños se fueron
Rpt
Aquí, intentando escribir algo inteligente y grosero al mismo tiempo mientras siento que la vida me ataca

Carro Baggy Ana Alpuente
Cómo hacerte una foto súper original y creativa con un outfit alucinante de ropa vintage
y acabar pareciendo una homeless

Bolso Baggy Ana Alpuente
El bolso Bag&Block es un Lego bolso customizable muy versátil, sirve tanto para transportar llaves, móvil y tampones, como para taparte la cara. Y si te cansas del diseño, eliges los bloques de Lego o Megablock que quieras y lo personalizas de nuevo.

Vintalogy Baggy Ana Alpuente
Haciendo como que me gusta el otoño

Balcon Baggy Ana Alpuente 1
No tengo palabras

Outfit completo de Vintalogy excepto el bolso Lego que es de Bag and Block y puedes encontrarlo aquí.

Moda sostenible

A propósito de Vintalogy, sólo unas líneas adicionales para defender la ropa vintage y de paso, crear más contenido caótico. Este es mi alegato, dos puntos, soy adicta a lo vintage porque me hace sentir única, porque adoro el eclecticismo, porque inyecta un estilo diferente y lleno de personalidad. Abro aquí un paréntesis para revelar una norma secreta universal no escrita e inventada por mi: la ropa vintage siempre, siempre, siempre combina de cine con camisetas y sudaderas (si son Brillo Te Chinchas, mejor) sin excepción. Pero además, con la reutilización de las prendas vintage y de segunda mano estamos hablando de un consumo de moda sostenible con el que ayudamos a cuidar el planeta.

La ropa vintage pertenece a la moda sostenible porque son prendas de calidad confeccionadas hace un mínimo 30 años y si decidimos comprarlas o rescatarlas de alguna manera, logramos salir del círculo vicioso del actual «usar y tirar» y el «comprar más, usar menos» de la “Fast fashion” (comprar más cantidad de prendas baratas en detrimento de la ropa de calidad). Por este motivo no debemos confundir la ropa retro, con la ropa vintage. La ropa retro se aprovecha del auge de la moda vintage y evoca con su estética al pasado pero no pertenece a él pues se fabrica en la actualidad y en cadenas de producción de fábricas de, por ejemplo, Bangladesh. Cuidado, la ropa retro no es ética ni sostenible

Los recursos de la Tierra son limitados pero la población aumenta sin parar, la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta y el impacto social y medioambiental es terrible. El consumo de ropa vintage y de segunda mano minimiza la materia prima utilizada en la industria de la moda. Reduce también la huella de carbono y el efecto invernadero al disminuir la distribución y se reciclan y reutilizan las prendas favoreciendo el consumo consciente y responsable y la producción ética. Es decir, si compras moda vintage estás ayudando a cumplir con las 3 R: Reducción, Reutilización y Reciclaje. Del movimiento ‘Zero Waste’ (cero desperdicios) mejor hablamos otro día

No hay discusión, es pura supervivencia: el futuro será sostenible o no será. No hay planeta B